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Viaje

El tabú del viajero ecológico

En nuestro camino hacia una vida más sobria, recatada o eco-friendly, hay una cosa a la que me es imposible renunciar: viajar. Gran gran paradoja porque el acto de viajar suele estar en la primera fila de actos contaminantes.

Y de esto me reafirmo cuando calculo mi huella de carbono en la web Global Footprint. Para el viajero, el transporte es nuestra mayor huella de carbono.

Viajar implica descubrir lugares, culturas, comidas, personas… Viajar supone una apertura de mente.

Y para extranjeras como yo, viajar también significa ir a ver a tu familia (yo, sin el avión no podría verles fácilmente ya que no viven en España.)

En resumen, viajar es muchas cosas, y una vez que se prueba es muy difícil dejarla.

Me da vergüenza viajar en avión.

El problema es la huella de carbono del avión.

Cuando viajamos en coche, chèri y yo usamos híbridos, gracias a empresas de carsharing u otras de alquiler.  Aquí, la huella de carbono es más o menos manejable, aunque estamos ansiosos por que lleguen los coches 100% de electricidad.

Pero después hay la huella de carbono del avión.

De ahí viene una gran disonancia cognitiva en mi mente y hasta la «vergüenza» de volar. Y el tabú del avión no hace más que crecer.

He visto gente en las redes sociales, una tras otra, que se involucran en el enfoque ecológico a diario, literalmente insultada (bajo el disfraz del anonimato, siempre con más clase) por el hecho de que se han ido de viaje. En avión.

Más allá del hecho de que cada uno es libre de vivir como quiera, las personas afectadas son muy conscientes de las consecuencias del transporte aéreo sobre la contaminación global, no cabe duda de ello, pero también nos damos cuenta de que la gente (siempre anónima, tenemos la clase o no) disfruta de este 10% de imperfecciones asumidas al permitirse hacer comentarios de odio.

El avión es malo, lo sabemos, ya lo sabíamos, pero ¿de ahí ser insultado? bueno……

Quédate en casa.

Hay varios pequeños consejos para minimizar su impacto cuando viaja, (aunque mantenerse razonable y volar 0, 1 o 2 veces al año es la mejor opción)

  • se evita la acumulación de vuelos cortos: es durante el aterrizaje y el despegue cuando un avión consume más, por lo que cuanto más corto sea el vuelo, mayor será el consumo por kilómetro.
  • preferimos vuelos directos: por las mismas razones
  • podemos pasar los controles de seguridad con su botella rápidamente y luego llenarla, igual que podemos pasar con nuestra comida en nuestro frasco sin ningún problema: evitamos pagar 15 euros por un vaso de agua plástica en el avión y un mal sándwich triangular que se nos pega a los dientes.
  • viajamos ligeros: para minimizar nuestro peso en el avión
  • dormimos en residentes locales o en hoteles eco-certificados: porque la construcción de hoteles es muy cara en términos de energía y a veces mordisquea horriblemente en las costas, y en otros hábitats naturales, ya sabes amigo español.
  • hacemos lo que hacemos en casa: no hay exceso de aire acondicionado o calefacción, porque no nos importa que no esté en casa, no hay duchas de extensión y usamos jabones / champús que no son peligrosos para el medio ambiente…. y los evitamos y apagamos las luces… bien normal qué.
  • comemos localmente: para mí el viaje también incluye comida, así que ésta se da, comemos local y orgánica tanto como sea posible, y reducimos su consumo de productos animales.
  • en términos de ocio, se evitan las actividades de ocio motorizadas como el jet-ski, las atracciones que contribuyen al abuso animal como los paseos en elefante y los parques acuáticos.

La compensación de carbono, ¿las indulgencias del viajero ecológico?

El propósito de la compensación de carbono es compensar, tratar de neutralizar sus emisiones de carbono mediante la financiación de proyectos que contribuyan a la reducción de CO2.

En concreto, es necesario calcular el impacto de carbono de su vuelo, convertir esta cifra en dinero y donarla a una asociación especializada en la financiación de proyectos ecológicos.

Se trata de tres tipos principales de proyectos: reforestación, inversión en energías renovables y uso racional de la energía, por ejemplo, mediante la construcción de un edificio energético pasivo.

Asegúrese de utilizar una asociación, en lugar de una empresa. En España, por ejemplo, hay CeroCO2 .

También se han creado etiquetas, las dos más serias son el Estándar de Oro Voluntario, creado por la ONG World Wild Fund (WWF) en 2006, y el Estándar de Carbono Verificado, creado por Verra, una organización sin fines de lucro.

La compensación de carbono tiene sus detractores, se considera como un «greenwashing» para permitir al ciudadano ecologista comprar una buena conciencia…. un poco como comprar indulgencias en otros momentos. Les invito a leer el artículo del Guardian sobre este tema y a formarse su propia opinión.

Y para un viaje sin huella de carbono enorme puedes inspirarte nuestro viaje en barco aquí. Viajar en barco, compatible con el viajero ecológico.

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