Ide(eco)logia

Peligros Actuales, Riesgos Futuros

“Peligros Actuales, Riesgos Futuros”, bajo este lema se celebró un panel de discusión, organizado por la British Spanish Society y moderado por su presidente Jimmy Burns, en el IE Business School de Madrid hace unos días.  El objetivo del evento: intercambiar perspectivas sobre las amenazas que acechan a la humanidad – desde el cambio climático y ciberataques, pasando por desintegración política o crisis socio-económicas.  Para esto, los organizadores reunieron a un panel compuesto por distinguidos individuos provenientes de los sectores de los medios de comunicación (Simon Kuper – Financial Times), la ecología (Odile Rodriguez de la Fuente), los negocios (David Reavley – CEO Solar Water Plc), la docencia (Manuel Muñiz – Decano de la Escuela de Asuntos Globales y Públicos del IE) y los think-tanks (Carlota García Encina – Real Instituto Elcano). 

Comparto con vosotros las tres ideas claves que saqué del evento. 

La obsesión con China.

Aún siendo conscientes de las amenazas al orden mundial que suponen el megalómano de Trump y el astuto totalitario de Putin, el país que obtuvo el envidiable primer puesto de mayor peligro actual y riesgo futuro fue China, seguido de su líder tecnológico Huawei – esto es, al menos, bajo el análisis realizado por la ponente Carlota García Encina, del think-tank Real Instituto Elcano.

Argumentos esgrimidos para apoyar esta tesis – por una parte, la falta de libertad y transparencia de la potencia económica.  Como ejemplo, el millón de musulmanes de la etnia Uigur retenidos en campos de detención y denunciado por grupos de derechos humanos.  Por otra parte, los grandes avances tecnológicos logrados por Huawei y la presuposición de que sirven los intereses del gobierno Chino – por ejemplo, tecnología de reconocimiento facial con inteligencia artificial.  (No se mencionó que prácticas similares de control cibernético se dan en países occidentales – véase el programa PRISM de la NSA o el programa Tempora de los servicios secretos británicos, ambos descubiertos hace unos años.)

Lejos de ser perfecta y un modelo ideal a seguir, China ha dejado de adoptar la tecnología desarrollada por occidente y está liderando con la suya propia.  En este caso, este revés no sienta bien en el seno del poder imperialista norteamericano y círculos Trumperos, y por tanto, lo incorpora en la narrativa de guerra comercial contra China y establece iniciativas de penalización (un tanto extremas) hacia Huawei.

Las consecuencias del acoso a Huawei pasan por: entorpecer el camino del despliegue del 5G (y los beneficios económicos que le acompañan), impactar de manera negativa a los proveedores o clientes mayoristas de Huawei (empresas provenientes de todos los rincones del planeta) y convertir en obsoletos todas las terminales vendidas del fabricante en el mundo (ej. +59 millones de smartphones en Q1 2019 en Europa), siendo esta última una catástrofe ecológica. 

Esta reflexión no se llegó a realizar – ni tampoco se mencionó la existencia de comisiones que trabajan con Huawei para identificar las carencias de seguridad cibernética que tiene la tecnológica china (ej. HCSEC).

Brexit y los nacionalismos anti-Europeos Vs. la Unión Europea.

Los populistas anti-europeístas pueden agitar sus banderas y rememorar delirios históricos todo lo que quieran, pueden rechistar contra políticas comunes hasta quedarse afónicos, pueden inventarse narrativas sobre las maldades de Bruselas y pueden fantasear sobre lo grandeza de su país fuera de la Unión Europea – ¿la realidad?

La interconexión, principalmente económica, pero también social, entre países europeos es tan profunda y extensa que es inviable concebir que un país se separe de la Unión Europea.  “Leave is dead” sentenció el ponente Simon Kuper del Financial Times.

A modo ilustrativo, la Unión Europea incluye un mercado único, la política común agraria, la política común de pesca, la unión monetaria, la ciudadanía de la Unión Europea, la educación y la cultura, el libre movimiento de bienes, servicios y personas, la protección para el consumidor, la sanidad, la investigación, las leyes medioambientales, las políticas sociales, el tratado de Schengen, las políticas de inmigración, las políticas energéticas, los derechos humanos, la seguridad, la lucha contra el crimen organizado y terrorismo, las cooperaciones contra el fraude fiscal,…

La facción anti-europea sabe bien que necesita todos estos elementos pero cree que si gestiona algunos de ellos, le irán mejor las cosas en casa.  Kuper sostuvo que, para lograrlo, la estrategia consiste en presentarse a las elecciones europeas, ingresar en el parlamento y contaminarlo desde dentro.  

La alternativa al desmadre nacional populista, consiste en renovar la Comisión Europea convirtiéndola en un pequeño brazo ejecutivo e incorporar al proyecto una fuerza europea fronteriza y guardia costera, que se rige bajo un sistema de asilo y migración común, para controlar la crisis migratoria.  Capitaneada por el miembro del parlamento europeo Guy Verhofstadt, esta idea pretende frenar en seco los avances del Brexit y nacionalismos anti-europeos que se apalancan en los fracasos migratorios de la Unión Europea para sacar rédito electoral. 

El cambio climático: la mayor de las amenazas.

La ponente ecologista Odile Rodríguez de la Fuente, hija del mayor naturista y divulgador ambientalista español, fue clara en su diagnóstico de los peligros que acechan a la humanidad.  El cambio climático tendrá efectos devastadores para nosotros y nuestro ecosistema. 

Explicando las principales (catastróficas y preocupantes) conclusiones alcanzadas por los miles de científicos que componen el IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) – que en esencia suponen una extinción global jamás vista en la tierra desde hace 4.000 millones de años – Odile Rodríguez de la Fuente dejó claro que la amenaza climática ya se está comenzando a notar y que el tiempo para corregirla se está agotando.  Combatirla pasa indiscutiblemente por reducir, en todo el planeta, el uso de combustibles fósiles en un 50% en 10 años y eliminar su uso completo para 2050.

Para ello, es imperativo que gobiernos, empresas, individuos e instituciones miren en la misma dirección, colaboren y se enfoquen en:

  • Maximizar nuestra eficiencia de manera inmediata a través del Internet de las Cosas – y esto se logra mediante la implementación de la tecnología 5G. 
  • Volcarnos a una energía 100% renovable, donde los individuos seremos usuarios y creadores de energía, volcando nuestros excedentes a la red gracias a la Smart Grid.
  • Adoptar y expandir la economía circular, asegurando que todos nuestros productos y servicios sean diseñados sin desechos y sin polución, y haciendo que duren y sean relevantes lo máximo posible.
  • Evolucionar nuestros valores humanos para cuidar y restaurar nuestro ecosistema, entendiendo que la especie humana ha evolucionado, crecido y prosperado gracias a la amplia variedad de seres vivos que habitan la tierra y los patrones naturales que la conforman.

Finalizado el evento, pareció existir un consenso entre todos los ponentes: el cambio climático es el asunto más crítico de nuestro tiempo (les faltó anotar que continuará siéndolo durante décadas). Sin embargo, esta conformidad contrasta con lo poco que se habla de ello en los medios de comunicación y en discusiones públicas, frente al mono-tema del Brexit o los debates huecos sobre si hay que apoyar a EEUU frente a Huawei o no, por poner unos ejemplos.

Finalizado ya el evento, me comentaba Kuper, periodista del Financial Times, que falta convertir el cambio climático en una historia atractiva para que los medios de comunicación comiencen a escribir sobre ella y realicen un seguimiento masivo y diario. Razón no le falta, a pesar de lo llamativo y alarmante que resulta su afirmación.

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